Lo que se nota es lo último que hacemos.
El último centímetro de patilla. La línea limpia de la nuca. La simetría exacta de la barba. El detalle no se ve cuando está bien hecho — se nota cuando falta.
Por eso revisamos cada corte dos veces antes de soltar el espejo. El cliente sabe cuándo algo está mal aunque no sepa nombrarlo. Nosotros nos encargamos de que no tenga que decirlo.